EL TIPO DE AMOR QUE MERECES

 

Más que nada, deseamos ser vistos.

Ser sostenidos en una presencia segura, sin prejuicios, que todo lo acepta.

Ser vistos a través de ojos amorosos.

 

Y “ser vistos” es lo que más nos atemoriza.

Más que a la muerte, tememos la mirada penetrante de la intimidad.

 

Y lo anhelamos igualmente.

 

¡Implica tanto coraje el mostrarte a ti mismo!

El sacarte la máscara, cuando te ves y te sientes peor sacarte tu máscara (la cual te estaba sofocando de todas formas) y decir, “Mira. Mira. Aquí estoy, mundo”.

 

Dejarte a ti mismo ser visto

antes de estar listo.

 

Cuando te sientes más corrompido, más sucio, más desdichado y menos digno de ser amado, el menos evolucionado, el más aburrido, el más confundido y solitario y roto y triste y enojado y herido, dejar que te vean así.

Ahí, en ese doloroso, vergonzoso lugar.

 

Deja que entre la luz.

Sal de tu escondite e invita a alguien a tu mundo “privado”.

Déjalos ser testigos del auténtico y real tú.

Antes de esa lamentable defensa llamada “personalidad”.

 

Di, “Miren. Miren, amigos, aquí estoy”.

 

¡Toma el riesgo de ser amado!

 

El riesgo de ser rechazado, sí.

El riesgo de ser avergonzado de nuevo, de que se rían de ti de nuevo, ridiculizado de nuevo, quizás.

El riesgo de ser visto como un fracaso. Como enfermo, roto, feo, o débil.

 

¿Pero el riesgo de ser amado?

 

Sí. Toma el riesgo hoy porque la vida es corta, y es  agotador tratar de reprimir tu ser auténtico. Deja que te vean en lo puro. El tú vulnerable. El tú sin protección, sin respuestas, sin habilidad. El tú imperfecto.

 

Porque la vergüenza más profunda es sólo sanada en la luz del amor.

 

Y tus defectos siempre quisieron ser tocados con una consciencia tan tierna que daría a luz a universos enteros para encontrarse a si misma.

 

Y puedes caer ahora en los brazos de un amigo amoroso.

Quien te sostendrá.

Desnudo. Desprotegido. Imperfecto.

 

Adorable.

Tal como eres.

 

Este es el tipo de amor que tú mereces.

Real amor humano que también es el amor de Dios.

El tipo de amor que te baña en gentileza cuando te sientes más avergonzado, más perdido.

Cuando te sientes más pequeño.

 

Un amor inmenso que te sostiene.

 

Nunca te conformes con menos.

 

– Jeff Foster