YO SOY 11 abril, 2018 – Posted in: Sin categoría

YO SOY es la Presencia Divina en cada Ser.

Hace más de veinte años llegaron a mi Vida las enseñanzas metafísicas a través de Conny Mendez.  Y por Ella conocí a Saint Germain y el Libro de Oro;  esa fue mi primera aproximación a este Poder del YO SOY.

Posteriormente me llegó el libro de Jorge Adoum , YO SOY, Breviario del Iniciado y Poder del Mago, que me acompañó por varios años.

Luego reconozco hubo un lapso de tiempo, que no estuve muy conectado con la fuerza del YO SOY. 

Pero hace aproximadamente cinco años atrás a través del libro de Wayne Dyer “Todo lo que puedas Imaginar” vuelvo a rescatar esas enseñanzas.

También descubro por este libro a Neville Goddard, un verdadero maestro metafísico que daba conferencias en Estados Unidos desde 1.940 a 1.970 haciendo mención contínua al YO SOY.

Hace un año aproximadamente en el hermoso libro El Códido de la Manifestación , Raimon Samsó vuelve a hablar del Poder de YO SOY.

En el libro Consciencia, en el capítulo 5,  Emilio Carrillo habla del YO SOY.

En La voz de tu Alma, uno de los libros de Lain García Calvo, también hace hincapié en el Poder del YO SOY.

Ya era más que un llamado era un grito, la voz del YO SOY resonando por todos lados, ya no me podía hacer el distraído.

 

A continuación comparto un trozo del libro de Jorge Adoum.

 

YO SOY LO QUE EL CREADOR ES

Jesús dijo: Dios es Espíritu y aquellos que lo veneran deben venerarloen Espíritu y en verdad.

Entonces Dios no es un ser con cualidades y defectos. Es Ley, es Fuerza y es Amor, o sea, la Energía que modula todo lo que es visible e invisible.

¿En dónde está Dios? En todas partes. ¿Está, entonces, en ti? Sin duda, porque en El vivimos, nos movemos y tenemos el ser. Entonces ¿por qué buscar a Dios en todas partes antes de sentirlo dentro de ti? El es tu ser, El es tu vida, El es tu poder, El es tu sustancia. ÉL ES TU. TU ERES ÉL …

Hay que repetir esta afirmación miles de veces, y antes de cada afirmación diaria porque es la trascendental expresión que demuestra la Divinidad del Hombre.

¿Quién eres tú?, pregunta Moisés y Dios contesta sin poder definirse: YO SOY LO QUE EL YO SOY (AH YEH ASHER AH YED).

El hombre tampoco puede definirse a sí mismo y dice:

YO SOY

Y así vemos que “Lo que está arriba es igual a lo que está abajo y lo que está abajo es igual a lo que está arriba”.

“Arriba soy Espíritu incorpóreo; Abajo soy Espíritu encarnado”. Luego:

YO SOY LO QUE EL CREADOR ES.

Todo deseo, aspiración o anhelo es una llamada del yo personal al Intimo “YO SOY”. Es Su Voluntad que quiere manifestarse en lo externo.

Cuando el discípulo pide debe comprender que el “YO” externo es el que llama a “YO SOY DIOS INTIMO”, quien gobierna la sustancia y la energía para que decrete su expresión.

“YO SOY” es la Poderosa e Infinita Presencia de Dios en acción, que tiene en su poder todos los principios de vida y actividad en el mundo y en cada ser. De su poderosa esencia nos llega todo lo que es. Es la Omnipotencia de la Vida; es la Omnipresencia de la LUZ, ES DIOS en acción que gobierna y guía las mentes humanas hacia la Verdad y Justicia.

 

 

Quien da recibe: Practicad esto con amor impersonal, durante cinco o diez minutos cada día y antes de un año sentiréis tal libertad y soltura en el cuerpo, tal iluminación en la mente, tal acierto en los trabajos y tal poder en los pensamientos y palabras que ya no querréis hacer otra cosa que continuar esta práctica. Porque “YO SOY LA PLENITUD DEL AMOR” y en la Plenitud del amor están todas las cosas deseadas.

Estamos seguros que estas semillas que sembramos hoy, en los corazones y mentes de los hombres, no serán aprovechadas sino por cinco o diez por ciento de los que las reciben. Los demás, por encontrarlas sencillas o porque no cuestan mucho dienro o por no comprenderlas, no las sabrán apreciar; pero nosotros somos los sembradores y la Madre Naturaleza es la que tiene a su cargo la vida y el crecimiento de las semillas.

Todo deseo, aspiración o anhelo es una llamada del yo personal al Intimo “YO SOY”. Es Su Voluntad que quiere manifestarse en lo externo.

Cuando el discípulo pide debe comprender que el “YO” externo es el que llama a “YO SOY DIOS INTIMO”, quien gobierna la sustancia y la energía para que decrete su expresión.

“YO SOY” es la Poderosa e Infinita Presencia de Dios en acción, que tiene en su poder todos los principios de vida y actividad en el mundo y en cada ser. De su poderosa esencia nos llega todo lo que es. Es la Omnipotencia de la Vida; es la Omnipresencia de la LUZ, ES DIOS en acción que gobierna y guía las mentes humanas hacia la Verdad y Justicia.

 

Debemos saber que al decir “YO SOY” estamos invocando la acción de Dios en nosotros y en nuestra vida, y de esta manera abrimos la puerta a la poderosa Inteligencia para expresar en el mundo externo. Para esto es necesario calmarse tomando asiento y calmando el “Yo externo”. Esto nos abastecerá de la Energía, cada vez que la necesitamos.

No se debe poner atención sobre una cosa que no queremos. El sentimiento alegre es más eficaz que todos los esfuerzos desesperados y tristes, porque alegría significa amor y el amor es la libertad de Dios que se manifiesta en todo.

Todo ser humano desea la perfección, la hermosura y la abundancia; esto demuestra que “YO SOY” al querer expresar estos atributos enciende el deseo en la mente y el corazón del hombre, para que éste le sirva de instrumento de manifestaciones. Si el ser humano permite a la “PRESENCIA YO SOY”, que está en él, que actúe conscientemente, ella influirá sobre el cuerpo haciéndolo más puro y perfecto; más bello y armónico.

Todo ser humano puede entrar al Reino de “YO SOY” y pedir que su voluntad sea hecha, así en el cielo más elevado del ser como en la tierra más densa del cuerpo físico. A esto se refiere la sabia afirmación Bíblica: “Quedaos tranquilos y sabed que YO SOY DIOS”: es decir, hay que calmar la mente para que “YO SOY” actúe con su poder dinámico en la vida de cada uno. Esto confirma que cada forma externa no es más que la vestidura de YO SOY, que usó para expresarse en la octava más densa en que el ser humano se había sumergido.